jueves, 17 de septiembre de 2009

Leila

http://www.youtube.com/watch?v=tPRob-IHX80

Uno yerra con frecuencia. El humano infla el pecho mandril en eso de doblarse el pie con las mismas gélidas piedras, una sátira particular a toda hora. Repetimos trances, casi mantras de melancolía, abriendo y cerrando los labios sin ganas, con la lengua muriendo en el paladar, incapaz de enroscarse en su análoga de la boca vecina.

“En mí nunca la encontrarás”

La había besado un par de veces ya, la pendejita lo supo enloquecer. Él hubiera buscado el cuerpo por debajo de su vestido, ni bien ella lo pidiera. Esperaba con hambre de gol, el bálsamo de su piel de canela. Ella era una mujer licenciosa, un tesoro del placer prohibido, de esos jardines infinitos sin rejas ni alambres que no pueden tocarse. Había sido su epifanía del goce, pero Leila fue también la sobremesa de su respiración seccionada en brevísimas bocanadas de polvo e ilusiones de dióxido de carbono.

“Él debe ser la música que nunca hiciste”

La historieta del juego antropomorfo se escribe con mayúsculas de sudor, lágrimas y fluidos pegajosos, no pudiendo ser sorteada, estampando contra el tapete, nuestra animalidad con chapa de titular. Los manchones nunca tardan en aparecer los días de lluvia, el lloriqueo del chaparrón se anota con regularidad para mojar la excomunión de los dedos. Fiel a esa consigna, cogieron con garúa de fondo. Leila lo olvidó ni bien salió el sol, a las 7.45 y un puñado de segundos. Él, aún, deja vacante el cachito de amor que le guardó por debajo de la cáscara del esternón.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Los cachorritos en gresca

http://www.youtube.com/watch?v=Nl2LTD_tu50

Dedicatoria: Al eunuco atento, paladín del periodismo vernáculo, que no sabe ya escribir con pluma de bolsillo sino con los dedos sucios. Y con el bocho no menos untado de mugre. Gracias birome barata, por tanto empeño en constituir a la juventud en significante del entumecimiento y la bazofia.

Con el aroma de años cortos, todavía en la piel, camina el pibe de veintipico por la calle. Habría subido de un tirón, expresan las lenguas que lo dicen conocer, a ciertos conformismos y letargos. Se elaboró una vida grisácea y limó los sueños para que encajaran en su vida de boxes de vértices en doble punta y ángulo recto. Tanto los serruchó, cuentan, que los transformó en quimeras y pesadillas, según el calor que marque el servicio meteorológico.

“But we're trash, you and me”

La nena que raspa las dos décadas, está buscando laburo por debajo del clasificados, ese pasquín miserable lleno de números y letras, que mancha tanto las manos y la subjetividad. Aún no aprendió que la palanca es la posta en nuestra fragua laboral, donde nos forjamos a mecha directa. La pendeja viene de un “primer trabajo” en la -"M"- amarilla, limpiando la grasa y envolviendo la misma en pan de hamburguesa. Está un poco cansada.

“We're the litter on the breeze”

Se cruzarán en un barcito-disco, uno de esos findes largos. Beberán hasta el hartazgo, cuestión de tragarse a sus cachorritas miserias, no está bueno ladrar sobre la realidad justo los días en que nos empeñamos en olvidarla. Quizás, en el bolso, ella guarde algún narcótico de su madre (recetado por el psiquiladri, la vieja no puede pegar los ojos luego del despido en masa noventesco) y lo mezclen con alguna golosina, porque así la vida parece que arde un poco menos. Probablemente curtirán con ganas en un telo de toallas roídas y en algún momento de su corta relación, se habrán de decir adiós.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Agite antes de consumir

http://www.youtube.com/watch?v=jSzgVKaVD8M

Bardeabas lindo, pendeja. Argucias bien fofas escupías, se notaba de legua cuando mentías. Convenía, siempre, seguirte el juego, eras la que gritaba el triunfo por encima del buche ácido. Ser tu amante apócrifo fue lo usual, chocarme con tu vida perdida debajo de tu lengua era simpático. El sexo era tu estribillo mas cantado y lo recitabas bastante bien.
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"Y sin embargo mi mundo termina en ella"

Sobreviví a cuchara y filamento, mendigando las migajas de vos, un buen rato. Y me zarandeaste, morocha, no había fija en tu juego del espanto. Tu carne y la mía, un mare mágnum de epitelios, saliva y terminaciones nerviosas. Me agitaste con ganas, flaca, antes de derrocharme con un adiós en cuotas que nunca nos pagamos.
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"El jean le apreta la fresa y ella es la reina"

Con un caño, tomado desde bien abajo. De un saque, un golpe seco en la planicie tan fría. El vidrio se corrió el velo y abrió su superficie en trocitos triangulares. Algo de sangre bailó entre tus dedos y los pedazos de cristal. Un denso acordeón de fluido cálido escurría, violado por la gravedad. Duraste poco en el baile. Tu ley, la del cemento portland y la falo´ barata te madrugó taciturna, el despilfarro del credo de tu dios en zapatillas.

jueves, 27 de agosto de 2009

Bienvenidos al Reviente

-> http://www.youtube.com/watch?v=oYls1olCV1U

“Van a terminar todos reventando de confort” – Graffiti - Mayo´68

Un Sonido de flauta aguda, de notas bien altas, se escucha a lo lejos. El afilador, un viejo de años llevados con orgullo, de tiempos de abuelos que trabajaban porque tenían que hacerlo, chupados de pretensiones de progreso material, tan sólo lo justo y necesario alcanzaba a llenar las palmas de granos de arroz y sueños de hijito universitario.

"Con sólo unas palabras, un caso puede resolver"

Siempre me atrajo la vida simple. Esa que, quizás, no viva jamás. Cada paso que damos, como personitas, como sociedad, parece alejarnos más de esa pretensión cristalina. La glorificación de lo simple, compañera asidua de toda conversación cotidiana, hace mecha en el día a día. Cuando todos buscamos el árbol, pero sólo llegamos a rascar la madera en escritorios y escarbadientes, el disparate contemporáneo brilla con el pecho inflado.

- Somos los giles cómodos, más incómodos de la historia - pienso en silencio. La promesa del confort te la cobran en cuotas bien jugosas de consumo orgásmico, profesiones mínimas, amores descartables en tetrabrik. Y así yiramos, presos de las imágenes y horizontes plásticos de nuestro tiempo, trepando el bondi de los babuinos con corbata.

Antes de cruzar el cemento, lo cruzo a don Afila. Algunos vecinos conocidos lo convidan al viejo con tazas de café con leche y facturas de panadería. Se lo ve bien al tipo, vivió su tiempo a su regla. Supongo que el mambo de la propia carne es fruto de haber abierto la perra caja de Pandora de lo que muchos tragan con el desayuno, de poner la inercia a contraluz y contarle las costillas al vacío.

“El hombre suburbano, sigue su rutina, sin darse cuenta que su vida terminará”

viernes, 21 de agosto de 2009

Orbe

!--> http://www.youtube.com/watch?v=mdfFFH4jH5Q

El grajo te mordisquea el intestino. La sinceridad te apunta a la sospecha, la desgaja lentamente, le dicta al oído el himno de contraluz. Es que las vacaciones de la angustia se acortaron y la cruzaste a la guachita en el zaguán de casa. Sus valijas desperdigadas por el cordón del asfalto, el equipaje que habías deseado no volver a ver, la aflicción en primera fila.

“I know your deepest, secret fear”

Es que ser parte de la población económicamente activa, no es sopa de gallina. Laburar el tercio del día para llenar las tripitas de algo, encamarse bastante y morir de a ratos. Eso de andar convirtiéndonos en responsables, casi sin darnos cuenta, es un cross a la mandíbula. El sosiego de la angustia, en versión larga vida.

Pero dicen que todo es más simple, si. La adolescencia colectiva, entonces. - “Quien quiere ser adulto en un mundo de pendejos”-, balbuceás, con el rostro apoyado en la explanada de la cintura de la nena de paso. Jugar a la masturbación en masa, vía TV o Interné, el fetichismo de la merca, las redes sociales y el redoblante en la jeta de lo que no somos.

“I'm a spy in the house of love”

Buscar, entonces, acaparar un instante de lo que fuiste, robar una molécula de lo que vas a enjuagar, beber de allí como de una cantimplora en el desierto del ser, sobrevivir al orbe y a la angustia peregrina que moja la cama de gusto. Esto de ser un espía de la existencia, a tiempo completo, te deja sin lupa.

jueves, 13 de agosto de 2009

Te quiero (tan) bohemia

Rock!--> http://www.youtube.com/watch?v=BG-FmGtj7wM

Vuelve escondida en el suspiro, entre los dientes afilados de una tarde sin sol. Es que durante los días grisáceos en los que, famélicos de amor, escarbamos las huestes de lo que pinta, es frecuente jugar a las escondidas con las pretensiones de coyuntura.

En su rostro de doncella, estampado el membrete del dolor que curtió hace unos meses. De mutuo acuerdo, nos volcamos en el intervalo de la cresta orgásmica, durante el ayuno de los dioses sin alas ni plumas. La indigestión del sexo, su falda por empacho, el beso más hermoso del placer carnal. El exceso supremo, superlativo, el gasto innecesario del volcán de fluidos que se vuelven magma en la crujía.

“So what do you do?”

Y levantate del descanso, maleante de colchón a plaza y media, el hampa te espera con los brazos abiertos. - “Cepillate de afuera hacia dentro, nene” – me decía desde la cama. Y vestite lindo, holgazán de sueños largos y realidades a medio cartucho, que cuando el sexo acaba, no hay nada que decir, sólo mirarse y percibir. El decurso de tus años te arremanga el antebrazo con insistencia, esta vida de jugo ácido y parvedad existencial que vive mordiendo el cenit, infesta las sábanas mojadas y las patea al lavarropas.

jueves, 6 de agosto de 2009

Desdémona y el crepúsculo

Oh, Janis --> http://www.youtube.com/watch?v=klhK_4evO5c&

“Decid que fui tan insensato como el indio que arroja al lodo una piedra preciosa que vale más que toda su tribu. Decid que mis ojos, que antes no lloraban nunca, han destilado luego largo caudal de lágrimas, como destilan su balsámico jugo los árboles de Arabia.” - Shakespeare

Y vamos arribando donde teníamos que poner las gambas largas, otorgando arrumacos a quien corresponda. Encuadernando los episodios de la vivencia en hojas oficio, con la fe de erratas en primer plano, maquillando con enmiendas lo que una vez supo mostrar las plumas blancas, la memoria con curitas que vuelve a joder la sopa.
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“And when she gets lonely, she´s thinking bout her man”

Hubo una punga vez, unas cosechas atrás, cuando la princesita subió el monte del ocaso, para debatir nuestra posteridad con el cuervo del amor. Y como nuestro estómago, que a veces se morfa a sí mismo, generando una acidez garrafal, también nuestra piel comete el mismo error caníbal: nos arrodillamos frente a pibas fáciles de ojos tristes, flequillos totémicos, damos en sacrificio nuestra perenne emocional por un puñadito de carne fresca y sueños de papel picado.
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“Yeah, those red-hot flames try to push old love aside”

Pero la cuarentena, siempre, se hunde antes de manotear y cuando la tiara baja de la montaña, te saca la ficha de manera bien escueta. Descubre en el iris de tus ojos, a la ternerita de oro de ocasión y destruye de un plumazo lo que debía quebrarse. Te recomienda un té de hierbas y vas habituando tu paladar al precio de la piel sin abrazo. La princesa, mediante flaco telegrama, anuncia la retirada desde su ph en Villa Crespo y corta sin ganas por lo grueso, porque lo fino gusta de competencia.