
Y hasta donde. Y hasta cuando.
Un torbellino de palabras salían por el tubo ese, conectado mediante un alambre plastificado de formas espiraladas al aparatito lleno de botones numerados. Tantas palabras, tantos números, quiero escuchar el sonido del silencio, tu voz no me deja, me aturde cada vez más.
Salí de casa sin querer hacerlo, esos días en que la obligación puede más. La luna se reía de mí y los bondis circulaban de a manada; al haber perdido el primer malón, tuve que acampar en el refugio de la esquina de casa esperando por las ruedas.
Pateando penas por San Telmo estuve un rato después. Un bar, amigos en coma cuatro. Una mesa larga y muchos desconocidos, prefiero a los de siempre y un buen fernet en el centro. Pero esa no era la noche y ese no era yo. Saluditos a todos muchachos, nos vemos cuando dejemos de mentirnos lo que no somos. Soy terco, ya sé, pero como bien dijo Morrison, la gente es extraña cuando vos también lo sos.
Un mensaje tímido a una vieja princesa quiso salvarme la noche, pero nunca pude encontrar el camino a mi paraíso escondido. Caminé las cuadras de casa contrariado, la gravedad sobre mi espalda pesaba el doble, delirios de experimento de física de segundo año del secundario. Cuan sólo se puede estar en una ciudad tan, pero tan llena de gente.
"People are strange when you're a stranger,
Faces look ugly when you're alone"