"Miren lo están golpeando todo el tiempolo vuelven, vuelven a golpear
nos siguen pegando abajo"
Acostumbrados a remar en el aire mirando el reloj, sujetos a la autoridad de capitanes con parches en los dos ojos. Nos habituamos a aceptar promesas vacías y a legimitar, directa ó indirectamente, proyectos ajenos. Después de casi 80 días de parates, contramarchas y habiendo pasado el Show dualista del 25 de Mayo, como decía Mr. García, nos siguen pegando abajo.
A ver... los diarios hoy cantan que comienza "la tercer protesta del campo", debido a que " el agro fue empujado nuevamente a las rutas". Dos bandos enfrentados comiéndose sin guarnición uno de los mejores momentos económicos de la historia de este bendito país huerfano; detrás está el fantasmita de la redistribución de la riqueza, no lo olvidemos. Ninguno de los actores de los dos polos toman conciencia de su rol social: personitas de campo, antes enfrentadas, hoy con sus listas de reclamos aún diferentes pero unidas por la antipatía y rechazo hacia el gobierno y sus figuritas; un cuerpo de papanatas cínicos haciendo de funcionarios, que frente a la imposibilidad de satisfacer al Frankenstein que crearon, deciden no hacer nada, seguir especulando con el caldo social y ver si el referí da el pitazo antes de los 45 del segundo tiempo.
Vaivén de plétoras discursivas. Inestabilidad de palabras. Actos inconstantes. Los jamones y quesos nos acomodamos como podemos en este sandwich perverso. Algunos toman como propios los argumentos de algunos de los panes , pero todos sabemos que un fiambre nunca será pan, aunque así lo digan su boca y sus vistosos cartelitos en las marchas.
No seamos tan estúpidos de ponernos remeras que no nos caben ni zapatos que no fueron hechos para nosotros. Dejemos los guantes de box y las anteojeras pretenciosas fuera de lado y miremos las cosas desde nuestra vereda, de la veredita de los fiambres que siempre pierden y comen las migas que los panes deciden darle a esos cachos de carne.



