Después de tanta actualidad, un montoncito de cuestiones personales y subjetivas pueden ayudar a masticar mejor toda esta sanata.
Estábamos sentados, oyéndonos decir nada. Un párrafo oral sobre otro se acumulaban sin demasiado sentido. Escuchamos el tan tan de las cacerolas chocar con otros implementos de metal, salimos a la calle.
- ¿Saliste el finde?-, le pregunté
- Si, fui a un casamiento con mi novio- me dijo, y agregó - estuvo lindo, que se yo...-
Miré su sonrisa, era de esas muecas burlonas que uno hace cuando miente y quiere ser descubierto. Me pierdo en su boca, luego en sus ojos, nada puede sacarme de esta imagen... pero si, por fin, levanto la mirada y sus ojos me estaban marcando el "orsai"...
-¿Vos saliste con "tu chica"?- me dijo increpándome con esos ojitos negros.
- Sí, algo tranqui- mascullé
- ¿Cómo se llama ella?-
- ¿Florencia... tu "chico" que nombre tiene?-
- Nicolás- me dijo. Bajó la mirada y rió en lo bajito, como esos vientos que se meten tímidos por debajo de la puerta los días ventosos.
-Sos hermosa- le dije, pero las cacerolas taparon mi tono de voz.
-¿Qué dijiste?- me gritó en el oído.
- Que quilombo que se armó- le escupí...
- Ah, si, mejor me voy antes de que corten la calle y el bondi me deje a gamba-