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viernes, 23 de octubre de 2009

Lilit - III / Hubo una vez, Eva

http://www.youtube.com/watch?v=sa9pSGneAFg

Se sentía un purrete, un pendejo mocoso lagrimeando a lo bruto. Estático e inmovible, atascado entre las sábanas de su lecho convertido en una sepultura improvisada. No sabía cómo olvidar a Lilit, al fin y al cabo ella había sido la única piel que había mordido. No le restaban energías para abrir la persiana de los ojos, no se permitía esbozar otro sentimiento. Dentro de unas horas habría de conocer a Eva, la pibita nueva, en la primera cita a ciegas de la historia universal y sólo masticaba los restos de la loba seminal.


Habrá sido bien jodido, de la costilla miserable de un tipo aún más sórdido, generar tal pedazo de hermosura. Tenía lo suyo, la mina del costillar, disfrutaba de una seducción innata. Una birra al costado del lago, suficientes anécdotas sin importancia, besos y sexo amateur. El pibe tomó envión, se mintió sin preludio: - “ya la olvidé” – y con una sonrisa, hubo de indicarse el nudo final de su martirio.

“Por ti, lo hice por ti ”

Eva leyó en los ojos del muchacho, su anhelo de olvido. Habría de enseñarle, entonces, el jueguito de la libación, ese rito pagano que consistía en derramar con ganas alguna bebida ardiente en honor de los dioses. Empezaron a verse todos los días, detrás de los verdes arbustos del parque paradisíaco. Con el tiempo, el pibe modificó su nombre por el de Adán, enterró a Lilit en su pecho y cambió el amor a medida por los talles regulares de sentimientos: S, M, L, XL, según la jornada; el recuerdo de Lilit, sólo habría de arrimarse, desde entonces, los días de lluvia. Vino luego la serpiente, la manzana, la caída, la existencia. Pero aquella, es otra historia.

Algunos textos extraviados, dicen que Lilit terminó su éxodo en el Mar Rojo, enchastrada, nadando entre semen humano y lujuria con demonios. Algunas otras líneas creen que el vecino artesano nunca estuvo mejor acompañado.