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viernes, 16 de octubre de 2009

Lilit - II

http://www.youtube.com/watch?v=FRXpGwxC0Nk

- “Bien sabida era tu hambre seminal, Lilit, por eso habré de echarte de menos y por eso aprenderé a odiarte para no amarte jamás, ni siquiera a tu recuerdo. Guardaré en lo insondable de mi ensueño la ternura que te había reservado” – dijo el pibe.

- “Me aburrí de vos, no me guardes en ningún lado, pendejo” – ladró Li. Y se fue.

Un rato después, el pibe caía en la mortaja fría de que es bien jodido olvidarse de lo que te relegó de antemano. Entonces, comenzó a espiarla de lejos para habituarse a mirar lo que nunca volvería a morder. Así, los baños de Lilit se convirtieron en la predilección de su nueva adicción. Lavaba su pelo, ella, de la raíz a las puntas con la saliva de su sexo ocasional, desenredando de esa manera los nudos profundos de su pasado. Las gotas de agua desfilaban ordenadas desde la cumbre de su abdomen y se perdían en los ojos del nuevo onanista. La carne de la minita se mezclaba con los sudores de cirujas y demonios, con los flujos de nereidas y vírgenes con molares suaves.

"Soñé estar aqui y no recuerdo despertar... "

Siempre se extraña el placer, más aún cuando hubo de mudarse por decisión propia. El muchacho, sin la loba, se deshacía lentamente, es que la vida de voyeur extermina el ego, lo caga a mazazos en la clavícula. Se arrancó de un tirón una de sus costillas, el medio de intercambio de esos tiempos y subió las escaleras. Tocó la puerta de su vecino con dos golpes secos. Detrás del portón, en medio de un sollozo tibio, el pibe le imploró que le consiguiera una minita mas tranca, que era él un tipo serio y no podía seguir invirtiendo su piel en una vampiresa tan dulce. Que todavía la seguía amando.

De pronto, un ruido a cerrojo girando sobre sí mismo, una figura inabarcable, una voz frondosa, una respuesta: - “Tengo una flaquita en vista, si” - contestó el tipo inconmensurable, y empujando un sorbo de café negro hacia su faringe terminó su oración – “se llama Eva”.