"Cuando te conocí, ya no salías con el primero que te había abandonado"Un zarpazo entre gotas de arroz helado. Un dolor entre las muelas flojas de tanto apretar. La lengua, mordida por la mitad en una cajita de metal en el entrecejo de la puerta que se abre sin ganas.
Un par de pibas jugando a ser meseras sonríen tan falso, abren las gambas de un bar que no quiere despegar los ojos de la almohada.
"Eras lo mejor de su vida, pero fuiste lo mejor de la mía"
La naúsea que se hace carne y se convierte en mujer, se enrosca en tu cuerpo, se levanta la remera sin mangas, se toma su vaso y el tuyo, rasguña tu boca, los revienta a la mitad en dos labios, se levanta la pollera.
"Ibas a seguir siendo igual"
Tantas palabritas a medio decir en nuestra sala de espera, el amor tarda en atendernos. Oídos sin ganas, ojos cansados. Mi angel murió hace rato, el servicio fúnebre que extiende el ocaso por encima del sol. Penas, frío y arroz blanco.