"La hija del fletero, linda infinita, volvió a Madrid, donde parece que es felizese día me mando al descenso ,recuerdo como su mirada me volteó"
Esas nenas que cachetean, muerden, descarnan la piel. No era primogénita de un transportista mobiliario pero acostumbraba mudarse seguido de fantasías. Esas mujeres que te marcan la cancha y después queman el pasto cuando te estás poniendo la camiseta. Uno, que siempre anda corto de sueños, se llena un poco la cabeza de ganas sin cable a tierra, empieza a sonreírle a los picaportes y a mimar a las almohadas, visualiza montañas donde hay pampa y agua donde el sol pega mas duro.
"Pero dos que se quieren, se dicen cualquier cosa; ay ! si pudieras recordar sin rencor."
Y pateás el empedrado, la dibujás en la maceta y en el corazón. Que difícil se baila eso de enamorarse de una idealización. Es jugar a las cartas con puros 4 y 5 de copas, bastos y espadas, sin un oro que valga la pena.
"No calentás la misma cama por dos noches, me reclamaba y no la quise oír
hice de todo por impresionarla y dejé huérfano todo su penar"
Siempre fui el hombre de la puerta de atrás, princesa, nunca fui el titular del partido. Experto en esa puta práctica de dejar mensajes cálidos póstumos, cuando el amor se murió hace rato; maestro en correr los bondis cuando el semáforo se puso en verde, un backdoor man nato. Un marinero en busca de aguas calmas, que siempre elige nadar con brújulas de vapor en la peor tormenta del océano Indico.
"No me gustó como nos despedimos, daban sus labios rocío y no bebí
Sopa de almejas es todo lo que como, siempre fui menos que mi reputación
Pero a los ciegos no le gustan los sordos y un corazón no se endurece porque sí..."