"Peine, cardenales bajo el chaparrón"
Y vas a venir, pero te vas a ir. Nuestro atardecer cruje en el medio del rayo de sol. Llegás pisando capullos de jacarandá: violeta, lila, plaf!, lila, violeta, plaf!, la plaza te arrima los bancos verdes a tus rodillas, las hojas te acarician la espalda. Sacás los puchos, los acaricias entre tus uñas a medio pintar, los fumás de costado.
"Ponele, las ventosas al hombre invisible"
Te prometo promesas lisiadas, que no quieren cumplirse, como para no perder nuestra rutinita del "vamos a ver". Un nene de antes curtiéndose a la pibita de hoy, los miedos contemporáneos. Y suenan, las bocinas marcan el compás de tu murga a contramano, los autitos garchándose en la esquina más pudiente y los semáforos espiando por debajo de la copa de las araucarias, santo voyeurismo del guijarro.
"Balcón de inconclusas serenatas fue
busco fama, vacaciones y llantos, el turista mortal"
Las palabras se parecen, sí. Ya me dijiste todo esto una vez, cierro los ojos. Estoy en el medio del caucho más ajado, con ella y sus anteojos, entre su corpiño más azul y sus sueños de abogada PornoStar. Abro los ojos. Este gualicho ya lo tragué nena, ya pagué mis deudas en tu sucursal más cercana, cierro los ojos. -"Esto no da para más- escupiste, - No dá para más"- y dejaste de mirarme al corazón.
"Nene de antes con un cuatro en bragueta,
nene de antes,con un diez en resaca"
