lunes, 14 de abril de 2014

Dijo llamarse Nuria



Ahora, caliente bajo mis pies.
Un marco vacío.
Una historia contada,
Alguna vez.

Que ya no es,
Que ella no es,
más,
Y nunca ha sido

El trabajo como cruel realidad.
Tristezas pegotes en el colectivo y,
-¡abrí, porque no se puede respirar!-
¿Por qué no se puede
 respirar?

.

¡Salir!
Alejarse de los motores de mala combustión,
Conocer aquel pasto que nace fuera de las macetas,
Ver al sol que no es tapado.
Sueño, uno. El mío.

Pegarle a las palomas, con el paraguas,
o los pies, o los zapatos; oh, rito urbano,
Ya no las vemos,
Ya no importa,
no.

Hacer un gesto.
Vos sos,
vos sos mi bondi
¡Vos!
.
.
.

domingo, 9 de marzo de 2014

Fui universo, una vez



 .

Dio vuelta su zapatilla,
y de ella brotó un hilo de arena
que se arrinconó en un pequeño montículo.

El piloncito se hizo monte; y el monte, montaña.

La arena comenzó a tapar
sus rodillas.

Y, entonces, comenzó a llover.


 .

-El agua es la vida-, pensó.
-Es la lluvia y el hielo, es la carne y la escama-, pensó.
.
Comenzó a bailar, dibujando círculos sobre el piso.

-¡El suspiro es aire!-, gritó
 -El agua hace al aire, el aire abre la carne,
  ¡y, el viento todo,
   se lleva!-

.

Desde lejos, ella lo miraba. Y, es que, quizás, solo aquello que se ve de lejos, sea perfecto.

Porque lo perfecto, no es real. Porque lo perfecto es la ilusión hermosa. Es la isla al frente, es el beso que aún no fue dado.

Ella era perfecta, para él.

.

Él le dijo, entonces,

“Fui universo, una vez.
Y, entonces, también yo amé lo perfecto.
Pero ya no lo hago más.

Amo la tierra y la piel,
la piel que puede tocarse.

Y, no quiero ser la imagen de tu sueño,
quiero ser hombre y nada más.”

.

Toda fruta, madura.
Entonces, algunas, caen al suelo.
Y, otras algunas, son arrancadas por manos, o dientes.

Amar al aire que nos respira,
y al viento que alimenta al sol.

Todo rostro, madura,
Como la fruta, como el sol.

.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Siete vértices de la eternidad



I. Los faraones pertenecían a la familia real egipcia. Según aquella cosmovisión, ellos no eran humanos comunes, sino seres de otra estirpe. 

Cuando los faraones ascendían al trono, su primer ocupación era el comenzar a construir su tumba futura. El viaje al otro mundo, aquel camino espiritual, era un horizonte permanentemente presente.

 .
II. Marguerite Duras, dijo una vez que “el hombre ha creído en la eternidad del hombre, como ha creído en la eternidad de dios o la del petróleo”. Y, si tal vez nos convirtiéramos sólo en una sonrisa, un calor en el pecho, un abrazo sincero, estaría bien.

Estaría bien.

.
III. Primero se debe conocer la vida. Es la tarea primera del viajero. Para conocer la vida, hay que conocer a las mujeres y a los hombres. Una vez me dijeron, que antes de saber qué es la humanidad, tenía que descubrir qué era ser, un ser humano.

Qué era, el conocerse.

Muchos estamos creciendo en silencio, esperando encontrarnos cuando sale el sol. No sabemos lo que somos; sabemos lo que no.

 .
IV. Lo que antes nos sacaba el sueño, ya no lo hace más. ¡Nuestros deseos son tan fugaces! El amor es un cauce que cambia rápidamente sus surcos. Y, así funciona el olvido: cuando ya no hay intención.

Y, si ya no tenemos miedo, es porque ya no tenemos nada más. Y, estaría bien.

Estaría bien.

.
V. Es que, en verdad, ¿ha pasado el tiempo, o hemos pasado nosotros?

(los vacíos también nos hacen)

La vida es cambio permanente. Aprender a amarse, es un camino largo e imprescindible. Sonreir (nos) a este instante, la constante buscada. El espacio tiene, a veces, sus complejidades.

.
VI. Vemos lo natural como un bonsai, dentro de una fina bolsa de plástico, de color verde. Creemos que respiramos, cuando en verdad nunca lo hemos hecho. Jugamos a estar vivos.

Despertar del sueño ya es bastante. Pero no suficiente.

.
VII. Los pájaros cantan junto al amanecer. También lo hacen, al atardecer.

Los pájaros cantan, cuando el sol roza al horizonte, cuando el sol lo acaricia; cuando el sol los abraza.
.
.
.

jueves, 24 de octubre de 2013

Refucilos



.
:.

-¡Refucilo!-


Aquel viento, nos llega desde el lugar en el que los dioses y las diosas se desvistieron un día, antes de crear los mundos posibles.

.

-¡Refucilo!-


El progreso es una idea que sirvió una vez como esperanza; y hoy es una excusa. La línea recta se trunca, esta tarde.
No hay más puntos en la recta cósmica, que los viejos humanos creyeron (¡quisieron!)
ver.

.

El tiempo no existe. O, más bien, existe cuando no es vivido; 


-¡Refucilos!-

-[El milagro y el cataclismo son la misma fuerza, con sentidos opuestos]-



Romper el reloj, liberar al tiempo allí encerrado. Liberarnos en el mismo acto, en la misma caricia. 
Quebrar la cadena sobre nuestro cuello.
Crear el milagro, no esperarlo.

.

En la vida, siempre alguien se está yendo.
Siempre alguien nos toca a la puerta.

Pero,
¿Quién abraza a lluvia, mientras todos buscan amarse?,
¿En qué habremos de reencarnar mañana, si creemos no creer?
 
Es que, si somos retazos de una tela que alguien -o nadie- cortó, si cada encuentro es un presagio o una consumación. Sí, ¡por qué entonces!, aquella angustia que emerge tan a menudo.



Las personas vuelven solas y las historias que no se cierran, se abren.
La vida es más simple de lo que queremos creer.
.
.
.